Las semillas originales de los bancos holandeses son caras porque producirlas requiere un gran trabajo. No se trata de coger una hembra cualquiera y cruzarla con un macho para sacar semillas. Para producir las mejores semillas hacen falta dos razas puras. Los bancos de semillas tienen que ir seleccionando, año tras año, las mejores plantas de una variedad para cruzarlas entre sí. A lo largo de varias generaciones estabilizan la variedad de forma que todas las plantas sean parecidas entre sí. Cuando la variedad es estable se siembran cientos de semillas y se selecciona la mejor hembra. Esta hembra se cruzará con un macho de otra variedad pura y estable seleccionado a través del mismo procedimiento. Todo este proceso de selección e hibridación puede durar varios años e implica la germinación de unos cuantos miles de semillas. Con este trabajo se logran variedades muy potentes, homogéneas y productivas. Los cañamones producidos por bancos de semillas tienen varias ventajas. Por un lado, sabes exactamente que variedades plan Plantando buenas semillas, todas las hembras serán potentes y colocarán bien. tas y, por tanto, lo que puedes cosechar. En segundo lugar, la mayoría de las variedades holandesas son F1, lo que significa que son híbridos de dos razas puras. Las semillas F1 gozan de un vigor y una fortaleza especial, llamada vigor híbrido, que les hace producir hasta un 25 por ciento más de cogollos. Las semillas que produce una planta F1 se denominan F2 y ya no tienen el vigor híbrido. En tercer lugar, las semillas F1 suelen dar lugar a plantas bastante homogéneas, es decir, parecidas entre si. Todas las plantas de una variedad serán semejantes y estarán maduras y listas para cosechar más o menos al mismo tiempo. Esto no sucede con las semillas F2, que dan lugar a plantas muy diferentes entre sí, unas potentes y otras no.
¿Puedo cultivar con semillas caseras?
Las semillas que salen en los cogollos de tu plantación no tienen nada de malo. De ellas pueden salir buenas plantas, pero no todas las plantas que salgan serán buenas. El principal inconveniente de las semillas caseras es que no hay ninguna garantía de calidad de la hierba. Unas semillas darán buenas plantas y otras no. Si no somos muy exigentes con la calidad de los cogollos o si tenemos espacio suficiente como para sembrar muchas semillas y seleccionar sólo las mejores plantas, las semillas caseras pueden servirnos. De hecho, si plantamos una variedad año tras año y vamos cruzando las mejores plantas, nos haremos con nuestra propia raza en unos cuantos años. Es crucial seleccionar las mejores plantas para evitar que la especie degenere y pierda su contenido en THC. Si por el contrario tan sólo hay espacio para unas pocas plantas y queréis sacar una cosecha que permita fumar todo el año buscad semillas holandesas. Las semillas paisanas o caseras son muy arriesgadas. Algunas tardan demasiado en florecer, otras cogollan poco, las hay que se quedan enanas e incluso que apenas echan resina. Con semillas de buenas variedades y un poco de cuidado en el cultivo, la hierba potente está prácticamente garantizada.
Raza pura de marihuana (fragmento)
Las razas puras son aquellas en las que ciertos rasgos están siempre presentes. Esto no quiere decir que todas las plantas sean exactamente iguales en todos los aspectos, pero mantendrán una cierta uniformidad. Es decir, aunque algunas plantas sean más altas o más tempranas , la mayoría de ellas entrará en sus características dentro de unos ciertos límites. Un importante ventaja de las razas puras es que las semillas producidas a partir de machos y hembras de esa raza pura no pierden calidad como cuando hacemos un cruce entre semillas F1. El fenotipo de una planta (su aspecto externo) viene dado por su genotipo (su genética) y por las condiciones ambientales. Dos semillas con la misma genética cultivadas en condiciones distintas dan lugar a dos plantas con distinto aspecto. ¿Podemos lograr una raza pura en la que todas las plantas sean exactamente iguales en todo? Por supuesto que no, la genética es demasiado compleja como para poder fijar todos los rasgos de una planta. Lo que sí podemos hacer es fijar algunos rasgos, especialmente aquellos que más nos interesan como cultivadores. Se trata de lograr una general uniformidad en aquellos rasgos que queramos que definan nuestra especie. Digamos que queremos hacer una raza pura de floración temprana. La velocidad de floración es un rasgo que viene determinado por un par de genes (en realidad es probable que venga determinada por varios pares de genes pero lo simplificamos para que se entienda más fácilmente) contenidos en los cromosomas de cada célula de la planta. Los cromosomas vienen en pares y en cada miembro del par se aloja uno de los genes que indican la velocidad de floración. Si tenemos cien semillas y las plantamos veremos plantas que maduran antes y otras que maduran más tarde. Si hay cien plantas, podemos considerar que tenemos doscientos genes encargados de definir la velocidad de floración. Cada uno de estos genes puede ser ligeramente distinto, pero a nosotros sólo nos interesa el gen que dé la floración más temprana. Idealmente, todos los genes de velocidad de floración de la raza deberían ser el mismo gen. Una raza será tanto más pura y homocigótica para la floración temprana cuanto mayor frecuencia de aparición tenga el gen deseado.
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