Borrar los recuerdos negativos es algo que nuestra mente sabe hacer. Pero, ¿cómo? En el sistema nervioso central tenemos receptores de cannabinoides, que son las sustancias que hacen que desaparezcan los malos pensamientos. Este descubrimiento de los científicos significaría que a través de dichas sustancias se podrían curar enfermedades, tales como la ansiedad que provoca el estrés post-traumático, las fobias y los ataques de pánico.
Amalia García-Alcalde, CNN+. Es en la amígdala donde se concentran estos cannabinoides que, al sufrir temor, se disparan hacia las células nerviosas. Los medicamentos que se podrían crear deben centrarse en potenciar los cannabinoides en esta parte del cuerpo y extraerlos para su tratamiento.
Por lo que se ve, la propia naturaleza ayuda a hacer desaparecer los malos recuerdos. A través de los ratones se puede apreciar esto, según Beat Lutz, del Instituto Max Planck de Psiquiatría de Munich. El descubrimiento puede llevar a arreglar los problemas mentales de la gente. “Podríamos entender los problemas de ansiedad mediante este sistema”, comenta Lutz.
El activo químico de la marihuana, el tetrahydrocannabinol o THC, se parece a los receptores de canabinoides del cerebro que se relacionan con las sensaciones de dolor , las emociones y el movimiento. Ya en la década pasada los investigadores han encontrado sustancias químicas creadas en el cerebro que son parecidas al THC.
Miedo en los ratones
Los investigadores han experimentado genéticamente con los ratones de modo que les faltara un tipo particular de receptor de cannabinoides llamado CB1. Normalmente, como ya hemos dicho, se encuentran en la amígdala, una zona del cerebro que se asocia al miedo.

Luego condicionaron a los ratones, junto a los que no habían sufrido alteraciones, a asociar un tono de música concreto con un shock eléctrico. Los dos grupos de ratones aprendieron rápido la asociación, muriéndose de miedo cada vez que oían el sonido. Una semana después, los ratones se expusieron reiteradamente a tonos pero sin el shock eléctrico. Los ratones normales olvidaron enseguida su miedo, mientras que los ratones modificados aún tenían miedo 11 días más tarde.

Los investigadores vieron que los ratones modificados habían suprimido los malos recuerdos, pero tardaron seis veces más que los normales. El grupo de Lutz demostró también que bloqueando los receptores de CB1 en los ratones normales les producía el mismo efecto de no olvidar los malos recuerdos que a los otros animales

El equipo de Lutz estudió más tarde la amígdala de los ratones, y confirmó que los animales que estaban ahora olvidando la asociación desagradable tenían mayores niveles de dos importantes cannabinoides -anandamide y 2arachidonolglicerol- que aquellos que nunca habían sido entrenados.
Esto sugiere que estas sustancias químicas ayudan a borrar los malos recuerdos en relación con los receptores CB1.
Lutz apuntó también que la marihuana en sí misma es un tratamiento potencial ya que activa todos los receptores de cannabinoides del cerebro de golpe.
Relación de los canabinoides y los porros
La marihuana se ha utilizado de forma medicinal durante cientos de años y la gente con ciertas condiciones psíquicas, como la esquizofrenia han tenido siempre más facilidad para fumar porros que la gente sana.
El porro terapéutico no exite como tal, pero se puede hablar de usuarios de cannabis medicinal. El único problema que tiene es que el humo, aparte de cannabinoides contiene alquitranes y gases varios. Sin embargo, no hay que olvidar las ventajas de los cannabinoides.
Comer cannabis es otra opción para no inhalar las sustancias negativas, pero la dosificación es complicada y los efectos impredecibles. Al metabolizarse en el hígado ya no llega al cerebro el cannabinoide sino algo distinto, una sustancia modificada que puede llegar a causar mareos, malestar o ansiedad.

individual Inf. General salud

Obtener planta madre

Category: Obtener planta madre | Author: admin | 2:42 am |

Un planta madre es aquella a partir de la cual camos a obtener esquejes, es decir plantas hijas. En realidad eso el principiante puede hacerlo con culaquier planta. Pero si en realidad se desean obtener generaciones de clones de calidad superior debe hacerse una selección a partir de las plantas crecidas de semilla. El sistema consite en hacer un par o tres clones de cada planta de las que se van a poner a florecer. Los esquejes deben ser etiquetadas para saber luego a qué planta corresponden. Algunos clones deben mantenerse vivos, y después de cosechar y fumar los que se han puesto a florecer, se seliccionan aquellas cepas más interesantes. Así, se eligen los esquejes que muestren los rasgos más favorables: crecimiento rápido, mayor rendimiento, resistencia a plagas y mejores efectos. En ocoasiones también puede elegirse una planta por características concretas de sabor y/o sus efectos, aunque no tenga un gran rendimineto. De este modo se podrá cultivar la planta deseada durante un tiempo indefinido. Siempre debe eliminarse cualquier esqueje que muestre síntomas de debilidad o que no crezca bien.

Para mantener una planta madre de esquejes edénticos la cosecha es mucho más uniforme. La idea es seleccionar aquellas plantas que, por su potente crecimiento y rápida productividad, destaquen. Es una búsqueda que requiere algo de tiempo y paciencia, pero que una vez concluida trae mejores frutos.

Gracias a las plantas madres y la producción de clones, se puede establecer la llamada “cosecha continua”. Se establece un sistema de rotación que permite cosechar cada 6-8 semanas. Se deben mantener los tres estadios: plantas en crecimiento para producir clones, esquejes enraizado y plantnas en periodo de floración.
Sobre la revegetación
Alternando sus condiciones normales la marihuana es capazde pasar del estadio de floración al de crecimiento, provocando un aumento de las horas de luz. Por algún motivo en concreto puede ser útil esta característica. Se puede revegetar cortando toda la parte superior de la planta y dejando la base con algunas ramas y hojas para que crezca de nuevo. Aunque este sistema tiene serios inconvenientes, ya que para ir bien se debería suministrar a la planta un tiesto mayor. Caso de no poder hacerlo se debe lavar bien la tierra regando con agua destilada, y abonar con un fertilizante rico en nitrógeno. También se pueden revegetar plantas en verano cuando los días son muy largos. El sistema más sencillo consiste en revegetar sñolo algún esqueje dándole 18h. de luz más. Cuanto más avanzada esté la fase de floración más se demorará en enraizar y en dar el cambio, puede tardar cosa de un mes, según las variedades. Pero es posible revegetar por este sistema plantas con un mes de floración o más. Para este sistema sulene usuarse preferiblemente ramas bajas, pues son las que tardan un poco más en acusar los cambios de la floración. Recuerda que si entras esquejes de exterior a interior es muy fácil introducir parásitos. Por lo que es mejor una zona de enraizado aparte de la zona del interior principal; someterlos a una especie de uarentena y tratarlos precentivo antiinsectos.

Obtener planta madre

¿Problemas con tu planta de marihuana?

Category: Prob. en el cultivo | Author: admin | 2:13 am |

No hay nada tan fácil como cultivar una planta de marihuana, basta con sembrar una semilla y regarla de vez en cuando. Los problemas surgen unos meses después cuando la plantita comienza a mostrar síntomas preocupantes de que algo no va bien. Esta guía es una ayuda para averiguar la causa del problema. Debe servir como orientación general, ya que cada planta y cada jardín son diferentes. Empieza leyendo por el número uno y sigue hasta que encuentres la definición que mejor se ajusta al problema de tu planta.

1. Si el problema sólo afecta a la parte media o baja de la planta de marihuana, ve al numero 2. Si solo afecta a las puntas en crecimiento o a la parte superior de la planta, ve al número 10. Si el problema se presenta en toda la planta, ve al número 6.

2. Las hojas tienen un color amarillo o verde claro uniforme; las hojas se mueren y caen; el crecimiento es lento. Los bordes de las hojas no están retorcidos. Diagnóstico: deficiencia de nitrógeno (N). Si no, ve al número 3.

3. Las puntas de las hojas pueden estar retorcidas. Las hojas amarillean y pueden ponerse marrones, pero los nervios de las hojas se mantienen verdes. Surgen zonas de necrosis ( tejidos muertos ) de color marrón óxido. Diagnóstico: deficiencia de magnesio (Mg). Si no, ve al número 4.

4. Las hojas de la marihuana se ponen marrones o amarillas desde los bordes hacia el centro. Aparecen zonas de necrosis ( tejidos muertos ) de color amarillo o marrón sobre todo en los bordes de las hojas, que pueden estar retorcidas. Las plantas pueden ser muy altas, pero las hojas se caen con facilidad. Diagnóstico: deficiencia de potasio (K). Si no, ve al número 5.

5. Las hojas son de color verde oscuro casi azulado o con un tono púrpura rojizo. Los tallos y los pecíolos de las hojas de marihuana pueden coger un color púrpura o rojizo, aunque no sucede siempre. En las hojas aparecen zonas de necrosis de color púrpura oscuro a negro, en las más viejas y las de edad intermedia. Las hojas se retuercen y se acaban muriendo. Las hojas muertas están retorcidas y arrugadas con un característico color ocre. El crecimiento es lento y las hojas pequeñas. Diagnóstico: deficiencia de fósforo (P). Si no, ve al número 6.

6. Las puntas de las hojas están amarillas, marrones o muertas. Por otra parte, la planta se ve sana y verde. Los tallos pueden ser blandos. Diagnóstico: sobrefertilización ( especialmente nitrógeno ), exceso de riego, raíces dañadas o insuficiente aireación del terreno ( poner más arena o perlita en la mezcla ). En ocasiones es debido a una carencia de nitrógeno, fósforo o potasio. Si no, ve al número 7.

7. Las hojas se curvan hacia abajo como una garra y tienen un color verde oscuro, gris, marrón o dorado. Diagnóstico: sobrefertilización ( exceso de nitrógeno ). Si no, ve al número 8.

8. La planta está mustia o marchita, aunque la tierra está húmeda. Diagnóstico: sobrefertilización, tierra demasiado húmeda, raíces dañadas, alguna enfermedad, deficiencia de cobre ( es muy raro que ocurra ). Si no, ve al número 9.

9. Las plantas de marihuana no florecen aunque tienen doce horas de oscuridad desde hace dos semanas. Diagnóstico: el periodo nocturno no es completamente oscuro. Demasiado nitrógeno. Demasiadas podas o esquejes. Si no, ve al número 10.

10. Las hojas están amarillas o blanquecinas, pero los nervios permanecen verdes. Diagnóstico: carencia de hierro (Fe), posiblemente debido a un pH demasiado alto. Si no, ve al número 11.

11. Las hojas se retuercen, luego se ponen de color marrón o mueren. Diagnóstico: en un cultivo de interior, las luces están demasiado cerca. Raramente, una deficiencia de calcio (Ca) o de boro (B). Si no, ve al número 12.

12. Tu planta puede ser una planta débil.

CONSEJOS GENERALES PARA SOLUCIONAR CARENCIAS

Las carencias nutritivas de las plantas no suelen venir solas. Habitualmente encontraremos dos o más deficiencias a la vez. Muchas carencias, especialmente las de microelementos, no son debidas a una falta de ese elemento, si no a un pH inadecuado o a un exceso de sales en la tierra. Cuando sucede esto, las raíces no pueden absorber los nutrientes, aunque estén presentes en la tierra. Para solucionar esta carencia, la técnica a seguir es la siguiente. En primer lugar lavaremos la tierra regándola con una cantidad considerable de agua, que dejaremos que escurra por los agujeros de drenaje. El agua se llevara disueltas las sales que estuvieran presentes en la tierra, dejándola limpia de sales.. Es imprescindible lavar la tierra con mucha agua. alrededor de dos litros por cada litro de tierra. A continuación regaremos las plantas con una solución fertilizante. Es importante usar abonos NPK con microelementos durante toda la vida de la planta. El cannabis es una planta que crece con rapidez y necesita mucho alimento. Si cultivamos en macetas, será necesario abonar una vez por semana con un fertilizante líquido para que la planta no le falte de nada. Evitaremos que se acumulen los restos de fertilizantes lavando periódicamente la tierra ( al menos cada dos semanas ). El pH es una escala que va de 0 a 14 e indica la acidez o alcalinidad de cualquier sustancia, siendo 0 la máxima acidez, 14 la máxima alcalinidad y 7 el pH neutro. El cannabis crece bien en un pH ligeramente ácido ( pH 5,8 a 6,5 en hidroponía y pH 6,3 a 6,8 en tierra ). Si el pH sube por encima de 7 o 7,2, comienzan las carencias, al igual que si el pH es demasiado bajo. Para medir el pH podemos usar papel de tornasol o medidores de pH para acuarios. En las tiendas especializadas en cultivo de cannabis también se pueden encontrar medidores digitales, más caros pero más exactos. Si el pH del agua es muy alto o muy bajo, lo ajustaremos con un ácido o una base, respectivamente. Hay que ajustar siempre el pH del agua antes de regar. Si añadimos abono al agua, ajustaremos el pH después de añadir el fertilizante. Para evitar carencias de nutrientes, lo mejor es la prevención: controla el pH del agua y de la tierra, alimenta tus plantas una o dos veces por semana con abono líquido y lava la tierra cada dos semanas.

Articulo de la revista CÁÑAMO nº 29, mayo 2000 Textos: J.T.Gállego. Para más info.: www.canamo.net

Prob. en el cultivo

¿Hembra o macho en la marihuana?

Category: Hembra y Macho | Author: admin | 2:11 am |

¿Hembra o macho?

Introducción:

La planta puede adoptar el sexo masculino, femenino o hermafrodita. El sexo de la marihuana es muy importante, ya que sólo las hembras nos proporcionan cogollos. Las hembras producirán cogollos, ricos en resina. Si es macho, producirá bolsitas de polen para fecundar a las flores de las hembras. Las hermafroditas adoptan los dos sexos a la vez, de forma que producen flores de hembra y de macho, de esta forma pudiéndose autofecundar y crear semillas. Las hermafroditas no son muy comunes y es difícil que aparezcan.

Es vital detectar los machos cuanto antes para que no fecunden a las hembras con su polen y nos hagan perder una parte de la cosecha fabricando semillas. Hay que tener en cuenta que el polen de un macho puede desplazarse centenares de metros y hasta kilómetros en condiciones de viento favorables, por tanto la única solución para que no se fecunde ninguna hembra es la muerte del macho.

¿Cómo es una hembra?

Para detectar una hembra, no será necesario esperar hasta que la planta tenga cogollos. Antes de que la plante comience a fabricar los cogollos, la planta nos da una señal mostrándonos su sexo. Cuando lo planta alcance un palmo de altitud aproximadamente, depende mucho, podremos observar en las intersecciones del tallo principal con las ramificaciones dos “estigmas” de color verde que habrán salido hace tiempo, pues entre el tallo y cada estigma es donde aparecerá el primer indicio del sexo de nuestra planta. Si en esa zona aparecen dos pelillos de color blanco o incluso rojo, que salen de una bolsita alargada verde nuestra planta será con total seguridad una hembra. A partir de allí y más adelante saldrán los cogollos, que serán acumulaciones de estos pelillos con sus bolsas recubiertas de resina.

¿Cómo es un macho?

Si en la misma intersección, que he detallado en el apartado anterior, aparecen unas cuantas bolitas, que irán creciendo y agrupándose en racimos como si de una vid se tratara, entonces nuestra planta será un macho.

No nos debemos apresurar demasiado en detectar los machos y matarlos, ya que al principio nos podemos confundir fácilmente si la flor es muy pequeña. Además, donde primero podremos distinguir el sexo es en la parte más alta de la planta, que es donde va desarrollándose más la planta y en donde salen los primeros indicios. El inconveniente está en que en esa zona todo es muy pequeño y está muy apretujado de modo que es difícil apreciarlo con claridad. Deberemos entonces esperar a que la planta crezca un poco más.

Hembra y Macho

Cultivo hidropónico de marihuana

Category: Cultivo hidropónico | Author: admin | 2:09 am |

El fenómeno contemporáneo, en materia de marihuana, es el cultivo con luz artificial y automatización. Las extensiones plantadas a cielo abierto, en América, Asia, África y Polinesia, están dando paso a un agricultura de interiores, apoyada sobre motivos de seguridad (para el agricultor) y calidad (para el consumidor). Sin embargo, eso tiene poco de particular o relativo a la marihuana, porque marca un salto de la agricultura en general, comparable con el que va de la vieja máquina registradora al ordenador.

La palabra “hidropónico” (de hidros, agua, y pones, trabajo) designa un tipo de botánica que merecería llamarse “aeropónico”, ya que su elemento más destacado no es tanto el riego como la creación de un entorno general, y especialmente lumínico, cuya finalidad es proporcionar a cualquier tipo de planta un medio idóneo para desarrollarse y florecer. Combinando hallazgos científicos con progresos de índole más puramente técnica, esta forma de cultivo rinde una potencia superior o comparable a las mejores variantes conocidas usando tierra y aire libre.

El modelo fue perfeccionado por europeos e israelíes, unos para defenderse del brumoso frío y otros para evitar la aridez del desierto. Sin embargo, esos esfuerzos sólo acabaron de fructificar al difundirse nuevas lámparas y nuevos sistemas de anclaje para la raiz, gracias a los cuales es posible cultivar en periodos dos o tres veces más cortos una amplia gama de vegetales, obteniendo ejemplares de extraordinaria calidad, y ahorrando tanto agua como nutrientes en proporciones asombrosas. Lo esencial de esta técnica es optimizar el entorno donde crecerá la planta, evitando lo perturbador y ofreciendo generosamente lo bien aceptado. En otras palabras, se trata de convertir su vida en un edén. La reacción de las plantas a esa existencia no será menos positiva, deparándonos la oportunidad de imaginar qué suerte de humanos poblarían la Tierra si cada uno tuviese cubiertas sus necesidades y predilecciones de modo parejo.

Con todo, la jardinería es un campo -y un arte- que los varones suelen apreciar tarde, si alguna vez llegan a hacerlo. Las mujeres muestran a menudo más sensibilidad, aunque algo menos de interés por la parte eléctrica y digitalizada de la instalación hidropónica. Como esta botánica incluye ambos aspectos -el atento cuidado y el automatismo-, siendo también la manifestación más clara de desobediencia civil en materia de cáñamo, recordaré algunas nociones muy generales sobre la técnica, para que el lector juzgue por sí mismo.

Toda planta crece a partir de seis factores, que son luz, agua, nutrientes, aire, medio donde brotar y temperatura. Antes de que se inventara el cultivo en invernadero, y luego en interiores, estos seis elementos dependían enteramente del clima y la tierra, complementados por el campesino con alguna especie de abono; en el caso más elemental, los restos secos de la cosecha previa se queman, para usar esa ceniza como fertilizante (ya que contiene calcio y potasio). Pero veamos los factores uno por uno, ya que ese repaso permite describir las pautas y el instrumental en juego.

1) La luz es imprescindible para producir clorofila e hidratos de carbono; sin ella, el follaje se vuelve amarillo y la planta muere. No obstante, el mundo verde sólo usa parte del espectro luminoso, y sobre todo las longitudes de onda que vemos como azul y rojo. La agricultura estuvo muy limitada hasta descubrirse lámparas casi comparables a la luz solar en intensidad y con el debido espectro de color, pues sólo entonces pudo comprobarse que las plantas agradecen un fotoperiodo -esto es, una proporción diaria de luz y oscuridad- muy superior al proporcionado por el sol en estaciones distintas del verano; concretamente, sabemos hoy que su tasa máxima de crecimiento acontece cuando recibe 18 horas al día de luz (dos más que el 22 de junio en nuestra latitud), y sabemos también que el florecimiento es óptimo cuando en esa etapa de su vida recibe 12 horas.

Por supuesto, si la fuente lumínica es artificial no hay nubes, nieblas, tormentas o accidentes del terreno que atenúen su recepción durante la jornada; todo el problema de sustituir -o complementar (si se trata de un invernadero)- idóneamente al sol se zanja situando el foco lumínico a la distancia conveniente de cada planta. Si está demasiado lejos, se estirarán como delgados filamentos en vez de crecer homogéneamente, y si está demasiado cerca quemará las partes más próximas, traumatizando a la planta. Dependiendo de los vatios de cada bombilla, la distancia idónea para lámparas potentes estará entre los 30 y los 60 centímetros.

Naturalmente, cuando la fuente de luz es fija y única -como una bombilla en el techo- las plantas desarrollarán mucho más sus partes superiores, y mucho menos el resto; eso sucede ya a cielo abierto, aunque en medida bastante menor. De ahí que una buena instalación suponga también focos horizontales (o uno móvil) de menor intensidad, para alimentar a las partes medias e inferiores. Para el cultivador hidropónico los verdaderos límites están en el calor y, finalmente, en el espacio disponible, porque las plantas se deleitan absorbiendo tantos lúmenes como queramos, pero las bombillas no deben abrasar ninguna de sus partes, y la temperatura del cuarto no debe rebasar ciertos niveles.

Las primeras lámparas útiles en agricultura fueron las de flúor, cuyo espectro es casi idéntico al solar, aunque les falte brillo para elevar sustancialmente el desarrollo de plantas hechas a mucho sol. Para jardinería de interior suelen usarse fluorescentes de rendimiento muy alto o VHO (very high output), que si bien consumen el triple de electricidad rinden el doble de luz, y resultan muy útiles para lograr que arraiguen esquejes, ya que el proceso de clonación está más expuesto al riesgo de abrasamiento por luz excesiva.

Más tarde aparecieron los cinco halógenos, cuyo principio no es el filamento incandescente sino una cámara donde el fluido eléctrico atraviesa cierto gas sujeto a gran presión, produciendo lo que se denomina una descarga de alta intensidad o HID (high intensity discharge). En recintos pintados de blanco por los cuatro costados, o revestidos por algún material reflectante, las lámparas de HID ofrecen una cantidad de lúmenes que no desmerece demasiado a los de un mediodía estival. Dentro de la categoría HID hay varias lámparas de haluro metálico, destacando entre ellas las que fabrican General Electric (Multivapor), Sylvania (Metalarc) y Philips/Westinghouse (Metal Halide). Sin embargo, las bombillas más eficaces -por lúmenes y duración- son las que combinan sodio, mercurio y xenón, llamadas habitualmente HPS (high pressure sodium), cuyo rasgo común es emitir un fulgor a medio camino entre el amarillo y el naranja; los HPS más vendidos hoy son el modelo de General Electric (Lucalox), el de Sylvania (Lumalux), el de Westinghouse (Ceramalux), el de Phillips (Son Agro) y el fabricado por Iwasaki, que tiene fama de ser el mejor por su excepcional rendimiento en luz azul.

Naturalmente, dichas lámparas se adaptan a una amplia gama de vatios, que van desde 35 a 1.000. Las de 400 vatios duran casi el doble que las de 1.000, sobrecargan menos los cables (previniendo cortocircuitos y quemaduras), y bastan para un metro cuadrado de cultivo; dependiendo del tamaño final de cada planta, en esa extensión caben tres, ocho y hasta más ejemplares. Rasgo común a toda lámpara de HID es ir acompañada de una caja que incluye condensador y transformador, lo primero para proporcionar una carga intensa y rápida, y lo segundo para controlar el libre flujo de corriente dentro de la bombilla; es habitual que incluya también un fusible muy seguro. El precio conjunto de lámpara y caja -para 400 vatios- varía en función de fabricantes y países, aunque en Estados Unidos y Holanda ronda los 300 dólares; en España los precios pueden ser considerablemente más altos, y también más bajos, pues los vendedores ignoran aún la picaresca de su mercado; separadas, una bombilla, el transformador y el condensador pueden costar entre 10 y 20.000 pesetas. Cada lámpara suele incluir dos bombillas, una con el espectro lumínico ideal para crecimiento y otra con el adaptado a floración. También es imprescindible una pantalla reflectora, hecha de metal resistente al calor, que suele ir aparejada al equipo y puede adoptar formas diversas.

Estos prodigios de brillo tardan tres o cuatro minutos en alcanzar su plena descarga de energía, y ponerlos en marcha toma dos o tres veces más tiempo cuando están recién apagados. Si bien las bombillas son muy resistentes antes de empezar a usarse, el régimen de elevada temperatura al que trabajan las hace bastante frágiles para lo sucesivo. Una vez encendidas, por ejemplo, algunas gotas de agua que toquen el cristal pueden hacerlas implosionar, y también es posible que -en frío- las averíe irreparablemente una mera sacudida brusca. Como soportan mal los cambios de tensión eléctrica -sobre todo cuando llegan al apagón-, una cautela fundamental es desenchufarlas cuando eso se produzca, y no volver a enchufarlas hasta 10 ó 20 minutos después, cuando ya se hayan enfriado. A pesar de estos inconvenientes, dicen que el empleo cuidadoso asegura una vida media de 24.000 horas para las bombillas de 1.000 vatios, lo cual significa funcionar cinco años a una tasa de 12 horas/día. No obstante, es más realista cambiar de bombillas cada año, porque cuestan unas 5.000 pesetas y van perdiendo lúmenes con el tiempo.

Dado el costo de cada lámpara, es absolutamente recomendable complementar su acción con un temporizador, que puede adquirirse por apenas nada, tanto en Europa como en nuestro país. El temporizador no sólo evita enchufar y desenchufar la caja, sino que permite planificar durante días, semanas o meses el fotoperiodo, encendiendo y apagando a la hora prevista. La automatización redondea las ventajas de ese sol particular, que el agricultor hidropónico pone al servicio de sus necesidades.

Queda, por último, asegurar el circuito eléctrico con una instalación que evite sobrecargas y fugas. Cualquier tacañería en este capítulo es un ahorro del loro, que puede desembocar en fallos, incendios e incluso descargas mortales, porque la hidroponía supone una presencia constante de agua. La caja de una lámpara HID contiene, por ejemplo, un condensador que puede acumular cargas extremadamente altas durante meses, y ahorrárselo -comprando el condensador y el transformador por separado-, es cosa reservada a peritos; naturalmente, la caja no debe rozar el suelo ni otras zonas de posible humedad.

Por otra parte, un equipo de 400, 600 o 1.000 vatios es poca cosa comparada con los electrodomésticos más habituales; una plancha o un horno eléctrico, por ejemplo, consumen 1.200 y 1.400 vatios respectivamente; el lavaplatos consume hasta 2.800 en ciertos momentos. Un hogar actual modesto mueve intensidades cinco o seis veces superiores, y soluciona su funcionamiento con cables de suficiente grosor, raquetas para enchufes múltiples y una pluralidad de circuitos, cada uno dotado de su fusible, listo para saltar cuando se superan ciertos amperios¹.

2) El flujo de agua -llamado corriente de transpiración- es tan esencial para una vida vegetal como la luz. Los capilares de la raiz absorben agua, nutrientes y oxígeno del suelo, transportándolos desde el tronco hasta las hojas. Parte del agua se emplea para la fotosíntesis, mientras otra parte devuelve a la raiz azúcares y almidones producidos por la planta.

La proporción de acidez y alcalinidad del agua se mide con el factor pH (1 es máxima acidez, 14 máxima alcalinidad), que no debe ser inferior a 5,5 ni superior a 7 para plantas que crecen sobre tierra, aunque las de cultivo hidropónico rinden más con un nivel 6-6,5. Toda buena tienda de jardinería vende medidores digitales de pH, que son los más sencillos de usar; en su defecto hay medidores electrónicos o, en el peor de los casos, papel de tornasol con las instrucciones adecuadas para su empleo. El agua del grifo suele contener niveles altos de cloro, que se evaporará dejándola reposar un par de días en algún recipiente abierto.

(more…)

Cultivo hidropónico

Cultivo exterior de marihuana

Category: Cultivo exterior | Author: admin | 2:00 am |

Cuándo plantar:
Más o menos con la primera luna creciente de marzo o abril. Si plantáis en mayo aún estaréis a tiempo. Podéis plantar directamente en el suelo o maceta, pero casi mejor hacerlo en un vaso de papel que permita a la raíz crecer al menos unos 2,5 cm. en profundidad, ya que asegurareis que plantáis definitivamente de semillas en buen estado y posteriormente será muy fácil cortar el vaso y extraer la tierra como un bloque compacto para el trasplante.

Hay quien pone primero la semilla a germinar en algodón para pasarla luego al vaso o directamente a la maceta o al suelo.
Agua :
El cáñamo necesita bastante agua, pero sin llegar a tener la tierra permanentemente empapada; como referencia observareis que con la falta de agua las hojas se caen. A partir de aquí tampoco os paséis con el agua.
Temperatura
Se suele creer que cuanta más calor mejor, pero tampoco es cierto, ya que un exceso de calor -a partir de 30 grados más o menos- agobia a la planta y la deja aplatanada. De hecho no requiere temperaturas superiores a 18 grados.
Macho y hembra
En primer lugar hay que tener en cuenta que es la hembra y no el macho la apta para el consumo. Tras unas tres semanas de crecimiento normal, las plantas masculinas tienen menos color, más altura y son más delgadas, tienen menos hojas y las ramas nacen del tallo a una mayor distancia entre si, al tiempo que producen una especie de bolitas de las cuales saldrá el polen que fecundará las hojas de las hembras. Hacia la sexta semana les crece una suerte de penacho de hojas en la punta. Las plantas femeninas por el contrario son más achaparrada y redondeadas, de un verde más oscuro, tienen muchas hojas y las ramas salen del tallo mucho más próximas entre si

La densidad de la plantación favorece el desarrollo de las masculinas, mientras que el espacio libre facilita el desarrollo de las femeninas. Todas las plantas producen tanto el encima masculino como el femenino, y son las condiciones ambientales el determinante de uno u otro sexo. Si has plantado en abril hacia primeros de junio ya las puedes distinguir.

Si las hembras son fecundadas producirán semillas pero perderán potencia psicoactiva, así que si no tienes problemas para obtener semillas para el próximo año, procura cortar los machos antes de que florezcan las hembras. También puede ocurrir que la planta sea hermafrodita
Abono
Si cultivas en maceta y has comprado tierra rica en nutrientes no hace falta abonar, o hacerlo muy moderadamente ya que el cultivador novato suele quemar la planta por exceso de abono, pero deberás cambiar la tierra cada año.

Si cultivas en el campo, lo mejor, si se puede, es encontrar un terreno que se emplee también para otro tipo de cultivos ya que el cáñamo crece mejor en rotación con otros cultivos como el grano, las judías o los guisantes, que suponen una importante reenergetización del terreno. Si el terreno no está seriamente agotado, el siguiente método funciona bastante bien: Al principio del otoño se labra el pedazo de tierra elegido y se le cubre con una leve capa de estiércol, y se plantan a continuación las judías u otras leguminosas; al cabo de dos o tres semanas se da la vuelta a la tierra dejando enterrados los tallos y se vuelve a aplanar la tierra pisando la superficie con botas pesadas o pasando un rulo; luego se deja reposar la tierra durante todo el invierno. Al principio de la primavera se escarda el terreno, se cubre con un fertilizante orgánico como el estiércol y ya está listo para plantar.
Semillas y sementera
El principal enemigo de las semillas es la humedad. En un ambiente perfectamente seco mantienen su vitalidad incluso durante tres años y no se ven afectadas por el calor si no supera los 37 grados. Si laatmósfera en que se encuentren es húmeda esta temperatura desciende a los 30 grados. La mayoría de los cultivadores usan un recipiente herméticamente cerrado, como el que utilizan los fotógrafos para guardar sus películas, y lo mantienen a una temperatura constante de 25 grados aproximadamente. Tampoco es aconsejable guardar grandes cantidades de semillas juntas pues podrían calentarse.

El aspecto exterior proporciona un buen número de indicaciones sobre el estado de salud de la semilla. La semilla vital es bien lisa por fuera y nada rugosa; tiene un color gris claro, gris verdoso o gris pardo, y se pone lustrosa si se la frota con las manos. Si una vez abiertas expelen un olor como de aceite rancio, seguramente son demasiado viejas; si por dentro presentan un color negro es seguro que han fermentado y no germinarán jamás; por el contrario si el interior es blancuzco y polvoriento no son muy viejas y aún pueden germinar, pero las plantas que broten serán débiles
Transplante
En general, ya hemos dicho en el primer punto que se suele plantar en un lugar provisional para la germinación, como por ejemplo y para ello nada mejor que un vaso de papel que permita a la raíz crecer al menos unos 2,5 cm. en profundidad, ya que será muy fácil cortar el vaso y extraer la tierra como un bloque compacto.

Durante el trasplante las plantas quedan notablemente expuestas a una serie de riesgos, así que habrá que tomar algunas precauciones:

La primera hacerlo en un día nublado o al caer la tarde de forma que las raíces no se vean muy expuestas a la luz. se procurará que el nuevo terreno sea lo más parecido al anterior; se saca la planta delicadamente con la tierra como un bloque compacto y se coloca en un agujero previamente practicado en el nuevo terreno recipiente, sea el suelo o la maceta. se procurará también no tocar el tallo, sosteniéndolo lo más cerca posible del nivel de tierra, y sin tocar nunca las raicillas ni las hojas. al depositar el bloque de tierra en el agujero se procurará enfocar la planta hacia la luz para no obligarla a un brusco movimiento fototrópico -de búsqueda de luz- que podría perjudicar el arraigamiento. el agujero debe ser lo bastante profundo como para permitir a la joven raíz extenderse en toda su longitud, pues seguramente habrá quedado algo comprimida en su lugar provisional. el terreno se reordenará de forma que el tallo quede a la misma altura del suelo que tenia anteriormente; acumular demasiada tierra alrededor del tallo puede ser peligroso. regar al finalizar la operación, a fin de facilitar la adaptación al nuevo terreno.
Cuándo cosechar
Existe la creencia de que cuando más tiempo estén las plantas en el suelo mejor, hasta antes de que lleguen las primeras heladas, las cuales se cargarían la planta. Nada más lejos de la realidad; la planta de marihuana tiene su ciclo igual que todas las plantas, sean cerezos, perales, o cualquier otra. Llega un momento en que los cogollos están maduros y si no se cortan y se dejan más semanas a la intemperie se volverán rancios y perderán el buen gusto al ser fumados.

En general, cuando los filamentos de los plumeros de las hembras pasan de blancos a marrones, más o menos al cabo de unos 6 o 7 meses desde que se plantaron, es el momento adecuado de cortar. Si habéis plantado en maceta el ciclo de la planta será menor, al igual que su producción, y bastará con unos 5 meses.
La maceta
Las macetas deberán tener, como mínimo, en el fondo, un agujero para evitar el estancamiento del agua. la maceta debe ser de material poroso, sin pinturas externas ni horneadas. antes de utilizar la maceta se mojará completamente durante media hora por lo menos. evitar el charco de agua en el posamacetas. Se consigue depositando la maceta sobre una capa de 1 cm. de gravilla en el posamacetas. la planta deberá tener siempre luz natural o artificial. no cambiarla constantemente de sitio mientras esté creciendo. al loro con los parásitos. cuando se abone, respetar las proporciones de fertilizante; en todo caso, tener en cuenta el consejo anterior sobre abonos en maceta. si durante el crecimiento la planta se estira demasiado en busca de luz, ayudala con un palillo a modo de muleta. cuando la planta tenga 2 o 3 meses, si le falta espacio -siempre le faltará en maceta y por lo tanto su crecimiento no será tanto como en el campo- trasplantala a una maceta mayor; cuanto más pueda bajar la raíz más crecerá la planta. cada planta debe ponerse lo más lejos posible de los bordes y a una distancia de unos 40 cm. respecto de las demás. las lombrices constituyen una inestimable ayuda; la tierra encajonada y sometida a continuos riegos se apelmaza enseguida; las lombrices la remueven, favorecen la circulación del aire y el desarrollo de las raíces. el cariño que profeséis a vuestras plantas será proporcionalmente correspondido.

Cultivo exterior

Cultivo interior de marihuana

Category: Cultivo interior | Author: admin | 12:47 am |

Si nuestro interés es el cultivo interior, debemos considerar que las semillas que proceden de plantas de exterior, aunque sean de buena calidad necesitaran una adaptación al medio artificial y esto podrá llevar generaciones de semillas seleccionadas para obtener buenos resultados. Esto lo llevan haciendo en Holanda con muchos medios y durante aos. En la actualidad cuentan con un amplio catálogo de semillas de calidad asegurada para todo tipo de cultivos. En el cultivo interior la genética se mantiene si se crean las condiciones más favorables y se cruzaran las plantas que mejor se adapten al microclima creado bajo la luz artificial.

Esta demostrado que la genética de una semilla es el factor más importante para que el producto final sea de calidad. Una mala semilla en las mejores condiciones puede dar una gran planta pero sin resina ni olor. Las semillas deben tener "pedigre" o linaje.
La planta tiene dos fases en su vida, el crecimiento vegetativo y la formación de flores, cosa que ocurre cuando la planta percibe que la duración del periodo de luz solar se va acortando, es decir, que se acerca el otoño. Cuando el da empieza a ser mas corto que la noche, la planta entrar en periodo de floración sea cual sea el tamaño que haya alcanzado.

Cultivo Interior

En interiores, se ha descubierto que se puede forzar la floración manipulando el tiempo de exposición a la luz artificial, cuando la planta tenga la altura que se desee.

Aquí tienes información sobre un sistema ya probado de autoabastecimiento, en el que se pueden recoger de tres a cinco cosechas al año, dependiendo de la complejidad del sistema.

Es mucho más sencillo adaptar una semilla de interior a exterior que a la inversa.

La luz del sol tiene muchos rayos ultravioleta que quemaran a una planta crecida bajo luz artificial, si se la somete a dicho cambio de forma brusca.

Si por el contrario dicho cambio es hecho paulatinamente la aclimatación ser perfecta. Conviene improvisar un pequeño invernadero con plástico o similar hasta que puedan soportar la luz directa. Muchos plantadores de exterior comienzan la plantación en interiores. Hay semillas aptas tanto para interior como para invernadero.

Adaptar una planta de exterior a interior no vale la pena. Hay semillas de `pedigri" aptas para balcones con buenos resultados. El problema del cultivo exterior es que a pesar de que se cultiven grandes plantas, estas están expuestas durante meses al clima y a las plagas, y solo hay una cosecha por año.
Iluminación de la marihuana

Durante muchos años se han utilizado los fluorescentes para el crecimiento de plantas sin sol. Despus se utilizaron lámparas de vapor de mercurio, aunque sin grandes mejoras. Desde la aparición de las lámparas de alta presión: las de vapor de sodio (HPS) y las de halogenuros metlicos(MH), que suelen utilizarse en el alumbrado público (autopistas, parques, estadios, etc. ), las demás se han quedado anticuadas, aunque los fluorescentes se pueden seguir utilizando. (son idneos para ciertas fases del proceso).

Las luces incandescentes y las halógenas, no son de nuestro interés. No dan el espectro adecuado y si mucho calor y consumo.

Las del tipo MH, son ideales para crecimiento vegetativo y son aptas para germinación y clonación (esquejes). Dan una luz generalmente blanca, existiendo diversos tonos.

Las del tipo HPS, son ideales para floración y aptas para crecimiento. Suelen dar una luz de color anaranjado, aunque ya se han obtenido nuevas tonalidades, incluso el sodio blanco.

Los fluorescentes del tipo cool white (color 33) y los del tipo gro-luxe, son ideales para clonación y germinación.

Si no hay más remedio, con cualquier lampara de alta presión o incluso con un buen montaje de fluorescentes, se puede realizar todo el ciclo. Las potencias de estas lámparas (HP) son de 150, 250, 400 y 1000 W. Las diferencias de precio entre una de menor potencia y otra de mayor, son mínimas, en cambio los resultados son muy distintos. No son recomendables potencias menores a 250 W.

Las lámparas de alta presión llevan balastos muy pesados y deben estar bien sujetas con cadenas o poleas. Se pueden montar los balastos aparte, y slo sujetar la pantalla y la bombilla a una polea, dado que la luz deber ir subiendo a medida que las plantas crezcan. Es imprescindible consultar con un especialista para saber instalar bien una lampara de estas características, si no se tienen conocimientos sobre electricidad. Conviene esta advertencia, mas por el peligro que entraa una instalación mal hecha, que por la complejidad del montaje que no es tal.

Para lograr un rendimiento parecido a una HP a base de fluorescentes, se requerir un montaje bastante pesado y de difícil manejo. Hemos de pensar que un watio de luz de una lampara de alta presión da más luz que un vatio de luz fluorescente.

Hay soportes con movimiento circular o lateral donde se instalan una o varias lámparas, logrando doblar el rea de plantación, aunque son costosos.

Las lámparas MH, requieren funcionar en horizontal alterando su rendimiento las inclinaciones, seria conveniente usar un nivel de obra. Algunos modelos funcionan en vertical, pero con menor rendimiento.

(more…)

Cultivo interior